
Cómo lidiar con personas que siempre critican
16 enero 2026Tabla de contenidos
Por qué evitamos decir lo que sentimos
La mayoría de las personas no han aprendido a hablar desde la emoción sin que eso se transforme en reproche, exigencia o conflicto. Por eso muchas veces preferimos callar antes que incomodar.
Tememos que el otro se enfade, que la relación se rompa, que nos vean como débiles o “demasiado sensibles”. Y así, sin darnos cuenta, empezamos a tragarnos lo que sentimos.
Callamos para evitar el conflicto, pero al final lo único que hacemos es sembrarlo por dentro.
Riesgos de acumular malestar sin expresarlo
Cuando no expresamos lo que nos molesta o nos duele, el cuerpo y la mente lo hacen por nosotros:
- Aparece el resentimiento silencioso.
- Se deteriora la confianza en la relación.
- Empezamos a reaccionar de forma desproporcionada a cosas pequeñas.
- Se acumula tensión interna que acaba explotando… o enfermando.
Y lo más importante: nos desconectamos de nosotros mismos. Porque si no digo lo que necesito, tampoco me estoy cuidando.
Claves de la comunicación emocional consciente
Hablar de lo que te molesta no tiene por qué convertirse en una discusión. La clave está en desde dónde lo comunicas.
- Habla desde ti, no desde el otro. En lugar de “tú siempre…” prueba con “yo siento…”.
- Observa tus emociones antes de hablar. Si estás en plena rabia o dolor, quizá no sea el momento.
- Sé claro con tu necesidad. No se trata solo de desahogarse, sino de construir entendimiento.
- Evita generalizaciones. «Siempre», «nunca», «todo el tiempo» solo activan la defensa del otro.
- Céntrate en el presente. Traer discusiones antiguas no ayuda. Habla de lo que te pasa ahora.

Técnicas para hablar desde la calma
- Respira antes de empezar. Parece básico, pero es fundamental. El cuerpo necesita calma para sostener la conversación.
- Ensaya si lo necesitas. Puedes escribir lo que quieres decir para ordenar ideas y emociones.
- Empieza por validar. «Valoro mucho nuestra relación, y por eso quiero compartir algo que me está costando.»
- Acepta la emoción del otro. Si la otra persona se altera, tu rol no es controlar, sino mantener tu centro.
- Pon un límite si es necesario. También puedes decir: “prefiero que hablemos cuando podamos escucharnos con calma.”
Ejemplos de frases que abren diálogo
- “Hay algo que necesito decirte, y me gustaría que me pudieras escuchar sin sentirte atacado.”
- “Me está costando esto que está pasando entre nosotros, y quiero hablarlo desde el cuidado.”
- “Quiero compartirte cómo me estoy sintiendo, no para culparte, sino para que podamos entendernos mejor.”
- “¿Podemos hablar de algo que me importa sin convertirlo en una batalla?”
La forma en la que empiezas una conversación marca la dirección que tomará. Comenzar con respeto y claridad es sembrar paz.
Reflexión final:
Decir lo que sentimos con serenidad es un acto de madurez emocional.
No se trata de evitar el conflicto a toda costa, sino de aprender a relacionarnos sin hacernos daño.
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