
Miedo a equivocarse al tomar decisiones como directivo/a: cómo afrontarlo
24 septiembre 2026Tabla de contenidos
Hay conflictos que empiezan entre dos personas y que, con el tiempo, terminan ocupando un espacio mucho mayor.
Al principio puede parecer un desencuentro más. Una diferencia de criterio, algo que se ha dicho de una determinada manera o una decisión que uno de los dos ha interpretado mal.
“Ya se les pasará”.
Pero no siempre pasa.
Empiezan a hablarse menos. Dejan de pedirse opinión. En las reuniones se nota cierta tensión. Alguna conversación se tiene por separado. Y, poco a poco, el resto del equipo empieza a percibir que algo ha cambiado.
No necesariamente porque esas dos personas quieran implicar a los demás. Simplemente porque, cuando trabajamos juntos, nuestras relaciones también forman parte de la manera en la que trabajamos.
Y ahí es donde me parece interesante detenerse:
¿En qué momento un conflicto deja de ser un conflicto entre dos personas?
Conflictos entre compañeros de trabajo: cuando el problema empieza a afectar al equipo
Quizá nadie haya dicho todavía que existe un problema.
Sin embargo, se percibe.
Hay conversaciones que dejan de producirse, información que ya no circula de la misma manera o personas que empiezan a elegir con quién consultar determinadas cuestiones.
También puede aparecer algo más sutil: el cuidado.
Cuidado con lo que se dice, con cómo se dice o con a quién se dice.
El equipo empieza a adaptarse a una situación que, en principio, no le pertenecía.
Y eso también es información.
Cuando un conflicto empieza a generar tensión en el equipo
Con el tiempo pueden aparecer las versiones.
Una persona cuenta lo que ha ocurrido desde su lugar. La otra tiene su propia versión. Y probablemente las dos sean ciertas desde su experiencia.
Pero cuando esas versiones empiezan a circular, es fácil que dejemos de hablar de una situación concreta para empezar a hablar de las personas.
“Es que siempre hace lo mismo”.
“Con ella es imposible”.
“Ya sabes cómo es”.
Y ahí puede empezar algo diferente.
Porque una cosa es tener un desencuentro con alguien y otra empezar a relacionarnos con esa persona desde la imagen que hemos construido de ella.
Conflictos en equipos de trabajo: ¿qué ocurre cuando aparecen las versiones?
Cuando surge un conflicto, solemos buscar rápidamente una explicación.
Quién empezó. Quién tiene razón. Quién debería cambiar.
Es comprensible.
Pero quizá también podamos preguntarnos qué está ocurriendo entre esas personas.
Las relaciones están hechas de muchas cosas: expectativas, conversaciones que hemos tenido y otras que no, interpretaciones, experiencias anteriores y formas diferentes de entender una misma situación.
Y todo eso entra también en el trabajo.
Por eso, cuando un conflicto empieza a hacerse presente en el equipo, quizá sea interesante dejar por un momento la necesidad de encontrar un culpable y observar qué está ocurriendo.

El papel del equipo ante un conflicto entre compañeros
Porque los demás también tienen que convivir con él.
Algunas personas intentarán mantenerse al margen. Otras querrán ayudar. Habrá quien escuche a una de las partes y quien escuche a la otra.
Y puede que alguien termine posicionándose sin haberlo buscado.
No porque quiera tomar partido, sino porque las relaciones dentro de un equipo no son compartimentos estancos.
Lo que sucede entre dos personas puede modificar la relación con las demás.
Y entonces aparece una pregunta que quizá merezca la pena hacerse:
¿Qué está haciendo este conflicto con el equipo?
¿Cuándo un conflicto entre compañeros deja de ser un problema entre dos personas?
No siempre es fácil saberlo.
Puede notarse en una reunión, en una conversación que deja de producirse o simplemente en esa sensación de que hay algo que no termina de estar bien.
Quizá la pregunta ya no sea solamente qué ha pasado entre esas dos personas.
Quizá también sea:
¿Qué está pasando con nosotros como equipo?
A veces, hacerse esta pregunta cambia la manera de mirar la situación.
Porque no se trata necesariamente de decidir quién tiene razón, sino de comprender qué está ocurriendo en ese espacio que todos comparten.
Conclusión: a veces necesitamos mirar más allá del conflicto
Cuando un conflicto empieza entre dos personas, es fácil quedarse en lo que ha ocurrido entre ellas: quién dijo qué, quién tiene razón o quién debería dar el primer paso.
Pero los equipos son espacios compartidos. Lo que sucede en una relación puede terminar influyendo en muchas otras.
Por eso, quizá la pregunta más interesante no sea siempre “¿cómo solucionamos este conflicto?”, sino “¿qué nos está mostrando este conflicto sobre la manera en la que estamos trabajando juntos?”
No para buscar culpables. Tampoco para encontrar una respuesta rápida.
Simplemente para poder mirar.
Porque tomar conciencia de lo que está ocurriendo puede ser, en muchas ocasiones, el comienzo de una conversación diferente.
Cuando un conflicto empieza a afectar a la dinámica del equipo, una mirada externa puede ayudar a detenerse y observar lo que está pasando desde otro lugar.
El Coaching de Equipos ofrece un espacio para tomar conciencia de esas dinámicas, comprenderlas y abrir una conversación sobre aquello que quizá estaba siendo difícil de mirar.
Porque, a veces, antes de cambiar una dinámica necesitamos poder verla.





