
Liderazgo situacional: cómo adaptar tu forma de dirigir a cada miembro de tu equipo
17 septiembre 2026Tabla de contenidos
Hace un tiempo, un directivo me contaba que llevaba varios días dando vueltas a una decisión que tenía que tomar.
Había hablado con personas de confianza. Había analizado las opciones. Había pensado en los posibles escenarios.
Y, aun así, seguía sin decidir.
Cuando le pregunté qué era lo que realmente le preocupaba, después de un rato me dijo:
—Que me equivoque.
No era que no supiera qué hacer. Tampoco que no tuviera criterio.
Lo que le costaba era aceptar que, tomara la decisión que tomara, podía tener consecuencias.
Y ahí estaba el verdadero bloqueo.
Miedo a equivocarse al tomar decisiones
Cuando ocupamos una posición de responsabilidad, las decisiones dejan de afectarnos únicamente a nosotros.
Una decisión puede afectar a un equipo, a una persona, a un proyecto o incluso a la empresa.
Y eso puede hacer que busquemos algo que, en realidad, no existe: la decisión perfecta.
Esperamos tener toda la información. Queremos estar seguros. Intentamos anticipar todas las consecuencias.
Pero llega un momento en el que hay que decidir.
Porque no decidir también es una decisión.
Y muchas veces, detrás de la dificultad para tomar decisiones no hay falta de capacidad, sino miedo.
Miedo a equivocarse.
Miedo a decepcionar.
Miedo a perder el control.
Miedo a tener que responder después por lo que hemos decidido.
Tomar decisiones cuando eres directivo/a
Liderar implica tomar decisiones incluso cuando no tenemos toda la información que nos gustaría.
Eso no significa actuar sin pensar.
Significa aprender a distinguir entre reflexionar antes de decidir y quedarnos atrapados intentando eliminar toda posibilidad de error.
Porque ninguna decisión importante viene con garantías.
Y esperar a tenerlas puede acabar convirtiéndose en una forma de no decidir.

Cómo asumir las consecuencias de una decisión
Una parte importante del liderazgo tiene que ver con poder decir:
“Esta es la decisión que tomo con la información que tengo hoy. Y estoy dispuesto/a a hacerme responsable de ella.”
Asumir las consecuencias no significa pensar que todo lo que ocurra después depende exclusivamente de nosotros.
Significa reconocer nuestra parte.
Y cuando las cosas no salen como esperábamos, aparece otra parte importante del aprendizaje.
¿Qué hago ahora?
¿Busco culpables?
¿Me reprocho haberme equivocado?
¿Intento justificar la decisión a toda costa?
¿O puedo mirar lo ocurrido, entender qué ha pasado y preguntarme qué puedo aprender de ello?
Aprender de las decisiones equivocadas
Quizá una decisión no haya sido la mejor.
Quizá haya información que no teníamos.
Quizá las circunstancias hayan cambiado.
O quizá, sencillamente, nos hayamos equivocado.
Reconocerlo no nos convierte en peores líderes.
Al contrario: poder revisar una decisión sin quedarse atrapado en la culpa permite aprender, corregir y tomar mejores decisiones en el futuro.
Porque equivocarse forma parte de decidir.
Y asumirlo también forma parte de liderar.
Conclusión: liderar también es asumir la incertidumbre
En un proceso de coaching ejecutivo, no siempre trabajamos para encontrar la decisión correcta.
A veces trabajamos para entender qué nos está impidiendo decidir, qué miedo hay detrás, qué necesitamos asumir y cómo queremos posicionarnos ante las consecuencias.
Porque quizá la pregunta no sea:
“¿Y si me equivoco?”
Quizá sea:
“¿Estoy preparado/a para decidir, hacerme responsable y aprender de lo que ocurra?”
¿Quieres seguir desarrollando tu forma de liderar?
Tomar decisiones, asumir responsabilidades y aprender de lo que ocurre también forma parte de liderar de una manera más consciente.
En el Programa de Desarrollo de Liderazgo Consciente trabajamos sobre la forma de liderar, relacionarnos y afrontar los retos que implica estar al frente de otras personas.





